Adiós gotas, adiós

Siempre puedo convencerme más de que hay que visitar los lugares comunes para asegurar que sí, son comunes. Entonces, cuando me pidió que camináramos bajo la lluvia, que me acompañaría camino a casa, el único condicionante que puse fue un simple beso. Y se negó.

Matrimonio morganático

Ese jueguito para tres duró un poco más de cincuenta años antes que uno de los dos decidiera marcharse, en ese caso y en cualquier otro siempre el más frágil y vulnerable, el que se quiebra primero aunque siempre se hace el macho, es el que abre la puerta y se va.

Vértigo

Algunas veces cuesta aceptar, que la palabra Bien.ven.ido no es un saludo sino una despedida y que el vértigo que produce aceptarlo es más que el miedo al vacío que te espera, sino las ganas de caer en él.